PROYECTOS REHABILITACIÓN CUBIERTAS EN EDIFICIOS EXISTENTES


Entendemos por cubierta el conjunto de elementos constructivos que integran el cerramiento superior de una edificación, generalmente comprendidos entre la superficie inferior del último techo habitable y el acabado superior en contacto con el ambiente exterior. Puede definirse también como cierre horizontal, elemento de fábrica, de cualquier forma, que constituye la envoltura horizontal del espacio construido y que tiene una pendiente sobre la horizontal menor de 60º. Comprende tanto las partes opacas como las transparentes.

La cubierta es normalmente, el sub-sistema del edificio más castigado, ya que los agentes atmosféricos y algunas otras acciones inciden sobre él más directamente y con mayor frecuencia e intensidad que sobre el resto del edificio.

Las causas de que las cubiertas se deterioren se derivan del mal diseño de las soluciones constructivas, del uso de materiales no indicados, de una mala ejecución y de una vigilancia, inspección y mantenimiento inadecuados. Además se pueden producir lesiones por el incumplimiento de las exigencias que tienen que cumplir las cubiertas actualmente.

La cubierta de un edificio debe dar respuesta a requisitos y exigencias de habitabilidad y de seguridad, en muchos casos reguladas por normas de obligado cumplimiento. Por su posición, que la hace estar más expuesta a los agentes atmosféricos, así como por su función protectora, es el cerramiento que más riesgo tiene de fracasar. Para evitar lesiones se deben considerar todas estas exigencias y satisfacerlas simultáneamente.

En líneas generales, la cubierta de un edificio debe dar respuesta a las siguientes exigencias, cuyo incumplimiento puede dar lugar a defectos en su comportamiento:

- Exigencias ambientales: térmicas, higrotérmicas, acústicas, impermeabilidad y evacuación de aguas, iluminación, ventilación y control de la radiación solar.

- De seguridad: estructural, protección contra incendios, seguridad frente a allanamiento, de uso y mantenimiento.

- Económicas y de durabilidad.

La cubierta puede estar formada por uno o varios de los siguientes componentes:

- Estructura resistente. Tiene la misión de absorber los esfuerzos mecánicos que recibe el conjunto de la cubierta. Aunque en algunos casos no forma parte del subsistema de cubierta, sino del de estructura, su comportamiento influye en el de la misma. En otros casos, puede constituir simultáneamente la estructura resistente y el soporte de cobertura (ej.forjados inclinados de hormigón).

- Soporte de cobertura. Su función consiste en formar los faldones de la cubierta, como elemento intermedio entre la estructura resistente y la cobertura, dando la pendiente a la misma.

- Cobertura. Situado en contacto directo con los agentes atmosféricos tiene como misión la protección del resto de los componentes de las acciones climáticas. Puede estar constituida por un elemento continuo (lámina impermeabilizante), o por piezas independientes adecuadamente colocadas para garantizar la impermeabilidad.

- Aislamiento térmico. Es el elemento constructivo que reduce las pérdidas o ganancias de calor en las distintas épocas de año.

- Cámara de aire. Su misión es colaborar en la estanqueidad y la protección térmica.

- Evacuación de aguas. Componente generalmente necesario para el buen funcionamiento de la cubierta; en cuanto a su concepción y materiales no ha sufrido transformaciones excesivas a través del tiempo.

Las lesiones que se pueden producir en las cubiertas se pueden deber a defectos de cualquiera de sus componentes. Podemos agruparlas en función de las que aparecen en cada uno de ellos y por tipología de cubiertas: planas e inclinadas.

PATOLOGÍA DE CUBIERTAS PLANAS

Se exponen a continuación las tipologías de cubiertas horizontales que generalmente nos encontramos en los edificios para rehabilitar.

Cubierta caliente. Cubiertas sin cámara de aire ventilada.

Dentro de las cubiertas planas, las cubiertas calientes, sin cámara de aire ventilada, son las más frecuentes. Dependiendo de la época de construcción y de la zona geográfica y climática se construían con o sin lámina impermeable.

Sin lámina impermeabilizante

Este tipo de cubierta, también llamada cubierta a la andaluza, prácticamente en la actualidad ya no se emplea. Sobre el forjado se disponía una capa de pendiente, del 2 al 3%, formada por carboncilla y cal. Encima se colocaban otras dos, de ladrillo taco tomado con mortero de cal y solería de ladrillo prensado.

Fundamentalmente las lesiones que presentan son:

- Falta de aislamiento térmico

- Humedades de infiltración por la falta de mantenimiento y deterioro de los materiales.

Con lámina impermeabilizante

Compuesta por una capa de pendiente de hormigón celular sobre el forjado horizontal, a la que se le confiaba la función más o menos aislante. Encima se sitúa la impermeabilización, que puede ser autoprotegida o no. En este último caso, lleva una capa de protección pesada (grava), o un pavimento cuando es una azotea transitable

En este tipo de cubiertas, al hormigón celular de pendiente se le confiaba el papel de aislamiento térmico. El espesor de dicho hormigón es variable y en el encuentro con los puntos de desagüe se reducía en ocasiones hasta 1 ó 2 cm, incluso puede ser nulo, por lo que en estas zonas se producen puentes térmicos que dan lugar a condensaciones.

Por otra parte, este material contiene bastante agua de fabricación y al colocar encima la impermeabilización, este hormigón no alcanza la humedad de equilibrio por falta de tiempo de secado, de tal manera que su poder aislante disminuye mucho con respecto al que tendría en estado seco y el agua va evaporando lentamente hacia abajo, con el riesgo de aparición de humedades.

Además, la lámina impermeabilizante actúa como un paravapor, con el consiguiente riesgo de formación de condensaciones debajo de ésta en invierno. Para solucionar este problema, se colocaba una barrera de vapor entre el forjado y el hormigón de pendiente. Encima de éste, una lámina impermeabilizante autoprotegida o una sin proteger y con lastre de grava cuando era una azotea no transitable. En caso de que sí lo fuera, se disponía el pavimento encima del impermeabilizante.

Esta solución agrava más el primer problema, ya que entonces el hormigón celular, situado entre el paravapor y la lámina, no puede perder el agua de construcción.

Las consecuencias de esta solución constructiva son: el poder aislante queda reducido con respecto a su estado seco; en épocas frías existe el riesgo de destrucción por heladicidad del hormigón celular de pendiente; pueden producirse grandes cantidades de vapor de agua, a partir del agua de construcción del hormigón de pendiente, que ejercen una gran presión bajo la impermeabilización ocasionando abombamientos y posibles roturas en la misma y, además, la sobrecarga de cubierta es algo mayor que la prevista en el proyecto al estar el hormigón húmedo.

Una solución para eliminar más rápidamente el agua de construcción era disponer chimeneas de aireación en la cubierta (como figura en la norma tecnológica de cubiertas, NTE), agujereando la lámina impermeabilizante, con lo que se aumenta el riesgo de entrada de agua. Esta solución se debe evitar siempre.

Con lámina y aislamiento térmico

A los casos anteriores se les incorpora el aislamiento térmico, en general por debajo de la lámina impermeabilizante. Esta es la solución más empleada hasta la aparición de la cubierta moderna invertida, y por eso se le denomina habitualmente cubierta tradicional o convencional.

Lesiones. En este tipo de cubierta existe el riesgo de condensaciones por debajo del impermeabilizante, a no ser que se coloque un paravapor (con una resistencia mínima al paso del vapor de agua de 10MN.s/g) en la cara caliente del aislamiento o por debajo del hormigón de pendiente o del forjado.

Cuando el aislante está sobre el hormigón de pendiente se reducen notablemente las dilataciones de éste y sus efectos, principalmente los empujes sobre otros elementos constructivos, algo que no ocurre con la lámina impermeabilizante dada su situación respecto al aislamiento, y en consecuencia tendrá una durabilidad menor

Cubierta invertida

Actualmente, la cubierta plana que más se emplea es la invertida, llamada así porque, a diferencia de las tradicionales, el aislamiento térmico queda por encima de la impermeabilización.

La cubierta invertida presenta grandes ventajas frente a la cubierta convencional:

- Debido a la situación del aislamiento térmico y de la capa de protección, la membrana impermeable queda protegida de las acciones mecánicas, solares (rayos ultravioleta e infrarrojos) y térmicas (variaciones y choques térmicos en primavera, en otoño y en verano tras las tormentas).

- Se garantiza la impermeabilidad de la cubierta, ya que el agua discurre tanto por superficie, como a través de las juntas del poliestireno extrudido, llegando al impermeabilizante y de ahí a los sumideros.

- Al ser el aislamiento exterior, se mantiene la estabilidad dimensional de la estructura de cubierta, por lo que no se producen movimientos ni rotura en la cobertura ni en el soporte.

- Al emplear un aislamiento impermeable, no absorbente al agua, como el poliestireno extrudido (sin HCFC), no hay pérdidas de calor producidas cuando éste se humedece. En invierno, no existen condensaciones superficiales, ni intersticiales, ya que la lámina actúa de paravapor en la cara caliente del aislamiento.

- En el caso de pavimentos flotantes sobre “plots” o distanciadores, existe una cámara de aire algo ventilada entre el aislamiento y la protección, que mejora el comportamiento higrotérmico en verano.

- Permite una fácil ejecución, reduciendo la mano de obra debido a la ausencia de trabajos de albañilería y proporcionando con ello economía y rapidez de ejecución.

- Posibilita registrar el impermeabilizante levantando la capa de protección y el aislamiento térmico, por lo que el mantenimiento es más eficaz y ecológico.

Cubierta fría. Cubiertas con cámara de aire ventilada

Sin lámina impermeabilizante

También llamada cubierta a la catalana, se levantan sobre el forjado tabiques de ladrillo hueco con cierta separación para garantizar con la cámara el aislamiento térmico o permitir la ventilación. Sobre ellos, se coloca doble tablero de rasilla y solado de baldosín catalán.

Lesiones frecuentes son:

- Humedades debidas a roturas, movimientos diferenciales, desplazamientos de apoyos, etc...

- Pérdidas excesivas de calor.

Con lámina impermeabilizante y aislamiento térmico

Similar a la anterior, pero colocando una lámina impermeable por encima del doble tablero de rasilla, que podrá ser autoprotegida o necesitar de otro tipo de protección, como el solado de baldosín catalán cogido con mortero de cemento.

Esta cubierta presenta lesiones similares a la anterior. Con la aparición de los materiales de aislamiento térmico, éste se coloca entre los tabiques y puede tener un mejor comportamiento en verano si se ventila la cámara de aire.

Para solucionar un problema constructivo en una cubierta, es necesario conocer y estudiar los síntomas, sus causas, su evolución y así poder establecer la estrategia de la reparación. A través de la metodología se puede diagnosticar correctamente la lesión, de tal manera que la técnica adoptada será la adecuada para solucionar el problema.

El método a seguir para el estudio de las lesiones en los edificios hasta llegar a decidir si procede o no la reparación y el modo de hacerla, es el siguiente:

1. Detección de la existencia de la lesión o deterioro. 2. Sintomatología. Análisis de los síntomas. 3. Etiología. Estudio de las causas. 4. Diagnóstico. Definición de la enfermedad, que deberá estar incluida en una clasificación y tipología ordenada de lesiones: humedades de infiltración,deformaciones de la cobertura, etc...Se indica también la causa primera. 5. Pronóstico. Juicio sobre la lesión (Grave o leve) y previsión de su evolución. 6. Estudio técnico y económico para decidir si procede o no la reparación. 7.Reparación. Se establece la técnica de reparación

En los apartados precedentes hemos visto los síntomas de las lesiones de cubiertas y sus posibles causas. A partir de su estudio, realizaremos el diagnóstico y plantearemos la reparación adecuada.

Para facilitar este proceso, conviene inspeccionar la cubierta para recoger los máximos datos posibles. Puede facilitar el proceso el empleo de una ficha de inspección para no dejarnos ningún punto sin estudiar.Para tener en cuenta todas las posibles causas que han podido motivar la lesión, y enespecial para poder llegar a la causa primera, conviene emplear gráficos de espina depez. Sobre el mismo se tachan las causas que se comprueba que no han actuado.

PREVENCIÓN Y MANTENIMIENTO DE CUBIERTAS

“Es mejor prevenir que curar”. Según este axioma, nuestro primer objetivo será conseguir que la cubierta que diseñemos y construyamos, de una respuesta válida a todas las exigencias, y que se mantenga durante toda la vida útil prevista. Esto requiere un proyecto correctamente estudiado y una ejecución adecuada.

Sin duda, la calidad del proyecto aumenta en grado exponencial la calidad de la obra ejecutada. El proyectista tiene la responsabilidad de hacer un buen proyecto, lo que supone en primer lugar, que sea completo y describa el edificio que se va a construir, que toda la información que contenga esté técnicamente bien concebida, que cumpla la normativa obligatoria, que las soluciones constructivas empleadas sean las idóneas, que exista coherencia entre los distintos documentos y por último, que los diferentes documentos sean entendibles por personas distintas a las que lo han desarrollado.

Para garantizar la calidad del proyecto existen dos caminos:

un control final del proyecto realizado por controladores externos que no han participado en el desarrollo del proyecto, o

que el proyectista lleve a cabo un autocontrol a lo largo del proceso de redacción, siendo mucho más eficaz este segundo camino, basado en la prevención.

La cubierta forma parte de todo proyecto de edificación. Su definición se concreta en cada uno de los documentos que lo componen: memoria, planos, pliego de prescripciones y presupuesto.

En la memoria se describe la tipología de cubierta elegida, la justificación de la solución y el cumplimiento de las exigencias de la normativa aplicable.

Los planos deben recoger completamente la configuración física y geométrica de la cubierta y es el documento del proyecto que más se emplea en la ejecución de las obras, por eso, es necesario que todos los planos sean preparados, revisados y controlados de una forma sistemática y efectiva, antes de su entrega.

El pliego de prescripciones técnicas particulares especifica las condiciones técnicas para la ejecución de las obras. La calidad de la obra que se va a construir se define en este documento.

Deben venir reflejadas para el caso de la cubierta, al igual que para cualquier otro subsistema del edificio: las características de los materiales que se van a emplear, las condiciones de recepción, las condiciones de ejecución, los criterios de aceptación y rechazo, las condiciones de uso y mantenimiento.

El presupuesto contempla el valor económico de cada una de las unidades de obra y sus mediciones. En este caso, las que forman parte de la cubierta.

A modo orientativo se adjunta un ejemplo de ficha en la que aparecen esquemáticamente los datos que tienen que contener los planos en el caso de un proyecto de cubierta inclinada.Pueden servir para que durante laredacción del proyecto se lleve a cabo un autocontrol.

La ejecución de cubiertas

Una vez que el proyecto está acabado, la siguiente fase es la ejecución de obras, que se ajustarán en todo momento a la especificaciones del proyecto, de forma que el edificio alcance las prestaciones y la calidad establecidos en él. Fundamentalmente serán la dirección facultativa (director de obra y director de ejecución de obra) y el constructor, dentro de su ámbito de actuación, los responsables de la calidad durante esta fase del proceso edificatorio.

La gestión de la calidad orientada a la prevención de lesiones durante la ejecución de las obras conlleva la realización de las siguientes actividades:

- Control de recepción de todos los materiales y productos que vayan a ser utilizados, de acuerdo a lo establecido en el proyecto.

- Control de ejecución de cada uno de los componentes y puntos singulares.

- Condiciones de aceptación o rechazo. Una vez colocada la cobertura o la impermeabilización se llevará a cabo una prueba de servicio para comprobar si aparecen o no humedades debajo de la cubierta, en los muros o en los tabiques.

Esta prueba de servicio debe realizarse en el caso de las cubiertas planas inundando la cubierta hasta un nivel de 5 cm, aproximadamente, por debajo del punto más alto de la entrega más baja de la impermeabilización en paramentos y teniendo en cuenta que la carga de agua no sobrepase los límites de resistencia de la cubierta. La inundación debe mantenerse hasta el nivel indicado durante 24 horas, como mínimo.

Los desagües deben obturarse mediante un sistema que permita evacuar el agua, en el caso de que se rebase el nivel requerido, para mantener éste. Una vez finalizado el ensayo, deben destaparse los desagües, operación que debe realizarse de forma progresiva para evitar que la evacuación del agua produzca daños en las bajantes.

En las cubiertas en las que no sea posible la inundación debe procederse a un riegocontinuo de la cubierta durante 48 horas. De esta última manera se procede en el casode las cubiertas inclinadas.

Durante la construcción de las cubiertas del edificio se pueden utilizar unas fichas de control para garantizar la calidad de las unidades de obra que se van ejecutando.

Criterios de uso y mantenimiento de cubiertas

la falta de mantenimiento en un edificio o las condiciones de uso inadecuadas en el mismo es una de las causas de la aparición de lesiones. Actualmente, la Ley de Ordenación de la Edificación obliga a los propietarios y usuarios a mantener y usar adecuadamente el edificio conforme a las instrucciones del libro del edificio.

En el caso que nos ocupa, es conveniente que se establezcan, en el pliego de prescripciones técnicas particulares del proyecto, unos criterios de mantenimiento de las cubiertas con indicación del uso previsto y de las operaciones de inspección, reconocimiento, renovación de los materiales, control del estado de los mismos, etc.,que permitan detectar lesiones cuanto antes y las que previsiblemente se pudieran originar, y así poder adoptar las medidas necesarias de corrección.

Una vez finalizadas las obras, estas especificaciones pasarán a formar parte del libro del edificio junto con las que se hayan generado a partir de las modificaciones introducidas durante la ejecución de las obras. El fin que se pretende es el de mantener en buen estado de uso y conservación las cubiertas, para prevenir lesiones y por razones de rentabilidad económica.

Las cubiertas deben utilizarse exclusivamente para el uso previsto. Las planas no transitables y las inclinadas sólo podrán ser accesibles para mantenimiento y siempre con calzado adecuado. En estos casos, se dispondrán pasillos de mantenimiento y de acceso a toda instalación que quede sobre la cubierta.

Se debe evitar el almacenamiento de materiales sobre la cubierta que puedan deteriorar la cobertura o la impermeabilización o que puedan sobrepasar la carga máxima que la cubierta puede soportar. Tampoco pueden verterse productos químicos agresivos, tales como aceites, disolventes, etc. sobre la impermeabilización o sobre el aislamiento térmico.

Una vez acabada la obra, no se pueden modificar las características funcionales y formales de los faldones y del sistema de evacuación de aguas, sin la intervención de un técnico competente en la materia.

Cuando se vayan a colocar elementos como antenas, mástiles, etc. sobre la cubierta ya ejecutada, hay que evitar perforar la cobertura o la impermeabilización. Para ello, preferentemente se fijarán sobre paramentos verticales o, se impermeabilizará el encuentro adecuadamente como si de un elemento pasante se tratara.

Es conveniente en el caso de cubiertas planas, consultar con el instalador del sistema de impermeabilización.

En las cubiertas ajardinadas, deben tomarse precauciones especiales en el uso de herramientas y útiles necesarios para efectuar las labores de jardinería, con objeto de evitar daños a la membrana impermeable.

Las obras de mantenimiento que deben realizarse en las cubiertas, para conseguir unas condiciones normales de uso, son :

1. Limpieza de la cubierta, canalones y sumideros, eliminando las hojas y depósitos de suciedad. Se realizará con herramientas adecuadas, cuidando de no estropear los materiales con objetos puntiagudos o cortantes. Asimismo, se debe eliminar la vegetación parásita y los materiales acumulados por el viento junto con la tierra que los sustenta. Estas actividades se realizarán semestralmente.

2. Anualmente, restauración de la cobertura o de las capas de protección en las partes donde haya disminuido o desaparecido, para evitar un envejecimiento prematuro del sustrato protegido de la acción solar.

3. Revisión anual, y reparación si procede, de:

- Entregas perimetrales a puntos singulares. Deben revisarse todas las entregas a muros perimetrales, chimeneas, cajas de escalera, elementos pasantes, etc.

comprobando que el acabado y la protección subsisten en buen estado, y en su caso, reparar los revocos fisurados, piezas desprendidas o láminas desenganchadas.

- Juntas y sellados. Comprobar la continuidad de las mismas, controlando si hay agrietamiento o desprendimiento, en cuyo caso, deben rehacerse restableciendo la continuidad o adherencia.

- Desprendimiento de cualquier elemento de la cubierta.

- Verificación de las fijaciones, sobre todo en los puntos singulares.

Estos trabajos de mantenimiento requerirán otros previos de inspección periódica:

1. Comprobación trimestral del funcionamiento del sistema de evacuación de agua.

2. Comprobación trimestral de la aparición de humedades y mohos en plantas bajo cubierta.

3. Comprobación trimestral del estado de limpieza.

4. Comprobación semestral del buen estado del material de cobertura o capa de protección y de los puntos singulares. Se inspeccionará el estado de las fijaciones de las piezas de cobertura: oxidaciones, posibles desprendimientos, etc.

También es conveniente realizar estas comprobaciones cuando se hayan producido grandes lluvias torrenciales y siempre que se haya ejecutado algún trabajo sobre la cubierta.

Todas estas actividades deben llevarse a cabo por personal debidamente cualificado y dotado de los elementos de seguridad necesarios en cada caso. Las reparaciones de la impermeabilización deben realizarse por personal especializado.

Además, en el caso de las cubiertas inclinadas, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

- El personal encargado de mantenimiento debe ir provisto con calzado de suela antideslizante y con cinturón de seguridad.

- Se deben colocar ganchos de servicio (mínimo dos) para el anclaje del cinturón de seguridad.

- No se debe transitar cuando la cobertura esté mojada.

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